¿qué hacemos?
PRODUCCIÓN
comienzo
Cuando practicamos posturas tradicionales de Yoga, estamos también contando una historia.
Cada postura es una captura de un parpadeo en la narrativa vial de un personaje de la mitología yóguica.
A través de la práctica de esa figura, configuramos nuevos caminos neuronales, abriendo nuestra mente a nuevas posibilidades, nuevas perspectivas, nuevos entendimientos.
¿Te has preguntado alguna vez cómo surge una obra de yoga teatro que te atrapa desde el primer acto?
En el corazón de cada representación inolvidable late una historia cuidadosamente tejida, un viaje creativo que comienza con una simple chispa y se transforma en un universo escénico. Todo comienza con una idea, una imagen poderosa, una pregunta intrigante o una emoción palpable.
PROYECTOS
Río Arriba
Actualmente estamos representando nuestra pieza Río Arriba, en nuestro caso, quizás una reflexión sobre los desafíos que nos conectan como seres humanos.
Esta semilla germina en un tema central, el alma de la obra. A su alrededor, se articula un conflicto vibrante, la fuerza que impulsa la acción y mantiene al público al borde de sus asientos. Y, por supuesto, los personajes cobran vida, con sus anhelos, miedos y las complejas relaciones que los definen.
Crear una historia de yoga teatro es un viaje de exploración y experimentación en el que cada vez que la representamos, la obra madura, crece, florece… Requiere pasión, dedicación y la valentía de dar movimiento a las ideas que resuenan en nuestro interior. Es un proceso de escritura, lectura, escucha y reescritura, donde cada borrador acerca la visión del autor a la realidad del escenario.














Cada narrativa de Yoga Teatro busca compartir una experiencia de cuestionamiento, auto-descubrimiento y evolución.
Además, lo que hace a yoga teatro más especial si cabe, es la importancia de la música, de los sonidos que se suceden a lo largo de la obra, generando emociones, sensaciones, que en ocasiones el espectador no sabe de dónde vienen, pero las siente.
En el universo de este arte, la música trasciende la mera compañía sonora para erigirse como un lenguaje paralelo, un torrente de emociones y sensaciones que se entrelazan íntimamente con cada movimiento. No es un simple telón de fondo, sino el aliento que insufla vida a la narrativa, el pulso que dicta la intensidad de un movimiento, la melancolía de un gesto o la explosión de júbilo en un despliegue grupal. La música, con sus melodías evocadoras, sus ritmos palpitantes y sus armonías sutiles, tiene la capacidad única de resonar directamente con nuestras fibras más sensibles, despertando recuerdos dormidos, avivando pasiones ocultas y tiñendo la narrativa yoguica de una profundidad emocional inigualable. Es a través de esta simbiosis perfecta que la obra alcanza su máxima expresión, transportando al espectador a un reino donde el cuerpo habla y el alma siente al unísono.
En esta narrativa participamos del viaje de iniciación en que los personajes principales se ven inmersos a raíz de su encuentro casi accidental, su acercamiento contra todo pronóstico, su capacidad de admiración, su deseo de aprendizaje y su valentía y generosidad de hacer extensivas a su grupo de pares las lecciones aprendidas en esta aventura.
No podemos contarte el argumento de la obra, no podemos decirte lo que vas a sentir, ni lo que vas a vivir, sólo podemos invitarte a que vengas a descubrirlo.
Es nuestro mayor deseo que esta pieza remueva sensaciones, cuestione creencias y os emocione, ilusione y conmueva a partes iguales.
¿QUIERES VER QUIENES SON NUESTROS COMPONENTES?
Actualmente la compañía está formada por 13 componentes, de diversos estilos, edades, vidas e inquietudes, lo que hace que todavía sea más interesante el vínculo creado entre ellos y sorprendente lo que son capaces de escenografiar